Epifanía del Señor (6 de enero de 2022 – Ciclo C)

“Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”.

Isaías 60, 1-6; Sal 71, 1bc-2. 7-8. 10-11. 12-13; Efesios 3, 2-3a. 5-6; San Mateo 2, 1-12

La Fiesta de Epifanía se celebra, desde el año 380, el 6 de enero. Fue el Concilio de Nicea quien determinó que la Navidad se celebrara el 25 Diciembre y no el 6 de enero como se hacia antes y como todavía sigue haciendo la Iglesia Oriental. Desde entonces el 6 de enero quedó para el recuerdo de un dogma del nacimiento de Cristo: la Manifestación del Señor, que es lo que significa Epifanía del Señor.

El carácter de esta fiesta es desvelar un sentido teológico de la humanidad de Jesús. En él se nos revela Dios como haciéndose visible y solidario completamente con la humanidad. Nunca antes había existido ni existirá otra presencia igual ante los seres humanos; es la presencia de Dios entre nosotros de una manera inimaginable para la razón.

El texto del libro del profeta Isaías adelanta el sentido de la fiesta: el universalismo de la salvación de Dios. Se vale de la imagen de Jerusalén, símbolo de la presencia de Dios, para afirmar que todos los pueblos buscarán a ese Dios. Quien escoge a la Jerusalén maltrecha para decir quién es y qué quiere de la humanidad entera.

El texto de Efesios nos habla del “misterio” que le ha sido encomendado al Apóstol para que lo lleve a todos los pueblos, a los paganos, a los gentiles (diríamos a los que no tienen Dios). Dios lo ha llamado para ser apóstol de los paganos y para ello le ha entregado el evangelio de la salvación.

Porque el evangelio es la buena noticia de que Dios ha decidido salvar a todos los hombres, de cualquier raza y religión. Es eso lo que el autor de Efesios llama misterio y lo que Pablo llama varias veces “mi evangelio”.

Mateo nos presenta un texto complicado, simbólico, arcaico, prefigurativo, midráshico. Todos estos adjetivos se usan a la hora de leer e interpretar el relato de Mateo sobre los magos (magoi, en griego, no reyes) que vienen en busca de una estrella.

Ahora bien, tenemos que reconocer que nos encontramos ante una magnífica página teológica, con sabor oriental y con una cristología de las primeras comunidades cristianas, especialmente la de Mateo, que vio en el texto de Miqueas (5,1) la prefiguración de Jesús como Mesías, por su nacimiento en Belén.

Pero ¿qué papel desempeñan los magos? Pues el de aquellos que extraños al judaísmo y a su religión, han buscado y han interpretado los signos de los tiempos y se han arriesgado también a aceptar al niño de Belén como su luz.

En este sentido la perícopa del evangelio de hoy tiene una finalidad global: Jesús es el Mesías, Ungido de Dios, rechazado por los judíos y aceptado pro los paganos. El reino de Dios está abierto a todos los pueblos. Por tanto, el relato de los Magos es el relato de los gentiles que aceptan la fe en el Mesías Jesús y lo adoran como tal, mientras que Herodes, representante de pueblo judío, quiere matarlo y deshacerse de él.

En concreto, la Epifanía es la escenificación del solemne prólogo de S. Juan en su evangelio. La Palabra que estaba junto a Dios y era Dios se manifestó ─ eso significa Epifanía─ a los suyos. Descendió y asumió lo humano “y acampó entre los hombres” (Ju 1,14). Y “a cuantos lo recibieron ─como es el caso de aquellos magos─- les dio el poder de ser hijos de Dios” (Ju 1,12). La Epifanía celebra que tenemos una nueva familia: “la de quienes han nacido de Dios” (Ju 1,13).

Epifanía es fiesta de la luz. Es decir, Las el 25 diciembre y 6 enero son fiestas de la luz. La luz nace en el solsticio de invierno. De ahí se pasa a la luz de Cristo, que es el sol que alumbra nuestras vidas y por ello nuestra actitud de acogida del misterio de Navidad debe ser una apertura a la luz. Es el misterio de la iluminación.

Dios quiere la salvación de todos. Universalidad de la salvación: Dios se ha manifestado a todos los pueblos, no solo Israel: todos los pueblos caminarán a tu luz. Todos los pueblos traerán sus regalos a Cristo: “caminarán los pueblos a tu luz”. Por eso la fiesta de hoy es fiesta de la Iglesia misionera. Los magos se ponen en camino, buscan la luz y la verdad, pero no forman parte del pueblo elegido.

En fin, un día como hoy nos debe recordar que toda celebración de la eucaristía es profesión de universalidad, pues todos participamos de Cristo único y el mismo. No es la epifanía de un pueblo o una raza sino que hoy celebramos la epifanía de toda la humanidad.

Bendecido día de la Epifanía del Señor.

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